Espiritualidad secuestrada

DiverGente

Hay personas que, en algún momento de su existencia, experimentan vivencias extraordinarias. Gente que, con la predisposición y la actitud adecuadas, consigue adentrarse en una dimensión autotrascendente o en un estado de conciencia y plenitud que se podrían corresponder con lo que Sigmund Freud identificó muy gráficamente como sentimiento oceánico. Una experiencia de estas características suele ser fugaz, pero ni pasa desapercibida ni nos deja indiferentes. Ejerce un efecto sobrecogedor en quienes la experimentan, y suele ir sucedida de una sensación que está entre lo maravilloso y lo inquietante.

Al abordar estas cuestiones lo hago siempre desde una perspectiva racional, y dando por sentado que este tipo de experiencias espirituales dependen por completo de los mecanismos cerebrales. Por lo tanto, ni es algo a lo que solamente tengan acceso un grupo privilegiado de personas, ni se trata de un fenómeno que deba ir anexado a la práctica de algún…

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A punto de nieve.

Me gusta pensar que los “malos”, los que se ponen a sí mismos un poco más arriba que el resto, nos atacan con espumaderas. Nos ven muy chiquititos y tratan de atinar pero es muy difícil llegar a aplastar a alguno de nosotros con un instrumento tan grande e impreciso. Y eso les frustra y, cada vez que fallan, se impacientan y se aceleran un poquito más… Por desgracia a veces aciertan y se llevan a alguno por delante y es doloroso saber que cualquier día podrías ser tú o podría ser yo como ya fueron tantos que, por desgracia no están pero recordamos y honramos… Pero si en lugar de destilar tristeza y odio, vamos agregando amor… Esos torpes lo van a batir por nosotros, con cada intento de agredirnos y cuanto más se aceleren, más lo van a esponjar, así que ya sabéis ¡esa es una posible estrategia! nos harán el trabajo, si lo ponemos todo pringao hasta los topes de esa sustancia, al final la pondrán a punto de nieve y, quién sabe, la verdad es que ellos me importan poco, pero hasta puede que batiendo y batiendo se pringuen de amor la punta de la nariz…

EL SÍNDROME DE LA INMEDIATEZ

El cuento de Saliary

[ESTO NO ES UN POEMA]

EL SÍNDROME DE LA INMEDIATEZ

Hoy voy a dejar los versos de lado, tengo las palabras mudas. Secas y alejadas de mí. Voy a escribir sobre lo que pasó este año. Sobre lo que cambió todo en mi. Mis hábitos, mis costumbres, mi vida. Es algo que experimenté cuando me dí un segundo para respirar.

Había pasado meses desde que le había conocido. Una persona que supo llegar y quitar las barreras que no se por qué, nos solemos poner entre humanos. A cada vez más, me sentía identificada con su vida. Vida, que no tenía relación alguna conmigo, “un polo opuesto”. Polo del que poco a poco empecé a sentir más que atracción. Hasta llegar a tener unas ganas locas por querer tentarle. Unas ganas locas de querer tocarle.

El viento sopló a mi favor y ese día me encontraba sola tirada en su cama, esperando por…

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